ARTROSIS DE CADERA Y RODILLA
La artrosis de cadera y rodilla son dos de las afecciones articulares más frecuentes en la población adulta. Aunque comparten mecanismos en común, cada una tiene características propias. Conocerlas permite actuar a tiempo y mantener una vida activa y de calidad.
¿Qué es la artrosis?
La artrosis, también llamada osteoartritis, es una enfermedad degenerativa de las articulaciones caracterizada por el deterioro progresivo del cartílago articular, que es el tejido que recubre los extremos de los huesos y permite el movimiento suave y sin fricción entre ellos. A medida que el cartílago se desgasta, los huesos comienzan a rozar entre sí, generando dolor, inflamación, rigidez y limitación funcional.
Es la enfermedad articular más prevalente a nivel mundial y una de las principales causas de dolor crónico y discapacidad en adultos mayores. Sin embargo, también puede afectar a personas jóvenes, especialmente tras lesiones articulares o en presencia de factores de riesgo específicos.
Además del cartílago, la artrosis afecta al hueso subcondral, la membrana sinovial, los ligamentos y los músculos periarticulares, por lo que debe considerarse una enfermedad de toda la articulación.
Artrosis de cadera vs. artrosis de rodilla: diferencias clave
Aunque ambas forman parte del mismo proceso degenerativo, presentan diferencias importantes en su presentación, síntomas y abordaje:
Artrosis de cadera (coxartrosis)
•Localización del dolor: El dolor suele sentirse en la ingle, la cara interna del muslo o la zona glútea. A veces se irradia hacia la rodilla, lo que puede confundir el diagnóstico.
•Movimientos más afectados: La rotación interna y la abducción (separar la pierna) son los primeros movimientos comprometidos. Luego se afectan la flexión y la extensión.
•Impacto funcional: Dificultad para calzarse, cruzar las piernas, subir y bajar del auto, caminar largas distancias y subir escaleras.
•Marcha: Con el avance de la enfermedad puede aparecer una marcha característica con inclinación del tronco hacia el lado afectado (signo de Trendelenburg).
•Diagnóstico: La radiografía de pelvis y cadera muestra reducción del espacio articular, osteofitos (picos óseos) y esclerosis subcondral.
Artrosis de rodilla (gonartrosis)
•Localización del dolor: El dolor se localiza en la cara interna de la rodilla (compartimento medial) con mayor frecuencia, aunque puede afectar toda la articulación.
•Movimientos más afectados: La flexión completa de rodilla es la primera limitación. Con el avance, también se compromete la extensión.
•Deformidad articular: Es más visible que en la cadera. Puede aparecer genu varo (piernas en O) o genu valgo (piernas en X) según el compartimento afectado.
•Crepitación: Es frecuente escuchar o sentir chasquidos y crujidos al mover la rodilla, producto del roce entre superficies articulares deterioradas.
•Derrame articular: La inflamación puede generar acumulación de líquido dentro de la articulación, causando hinchazón visible y palpable.
•Impacto funcional: Dificultad para arrodillarse, agacharse, subir y bajar escaleras y caminar en terrenos irregulares.
•Diagnóstico: Radiografía de rodilla en carga que muestra pinzamiento articular, osteofitos y en casos avanzados, contacto hueso con hueso.
Síntomas
Síntomas comunes a ambas articulaciones:
•Dolor que aumenta con la actividad y mejora con el reposo en etapas iniciales; en estadios avanzados puede aparecer también en reposo.
•Rigidez matutina de corta duración (generalmente menos de 30 minutos), que cede con el movimiento.
•Limitación progresiva del rango de movimiento articular.
•Sensación de inestabilidad o «fallo» de la articulación.
•Fatiga muscular en los miembros inferiores.
•Dificultad para realizar actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o levantarse de una silla.
•En fases avanzadas, dolor nocturno que interfiere con el sueño.
Causas y factores de riesgo comunes.
Varios factores pueden acelerar el desgaste del cartílago articular:
•Edad avanzada: El riesgo aumenta significativamente a partir de los 50 años, cuando la capacidad regenerativa del cartílago disminuye.
•Sobrepeso y obesidad: Cada kilo extra multiplica la carga sobre las articulaciones de la cadera y la rodilla, acelerando el desgaste. Bajar de peso es una de las medidas más efectivas.
•Lesiones articulares previas: Fracturas, lesiones de meniscos o ligamentos aumentan el riesgo de artrosis precoz en la articulación afectada.
•Actividad laboral: Trabajos que implican estar de pie muchas horas, cargar peso o realizar movimientos repetitivos de rodillas y caderas aumentan el desgaste articular.
•Factores genéticos: La predisposición familiar influye en la susceptibilidad al desgaste articular.
•Sedentarismo: La falta de actividad debilita la musculatura que protege la articulación y reduce la nutrición del cartílago.
Tratamiento.
La kinesiología es el tratamiento conservador más efectivo para la artrosis de cadera y rodilla. Un programa personalizado puede reducir el dolor, mejorar la movilidad y retrasar la progresión de la enfermedad:
•Fortalecimiento muscular: El trabajo progresivo del cuádriceps, los isquiotibiales, los glúteos y los músculos estabilizadores de cadera es el pilar del tratamiento. Músculos fuertes amortiguan las fuerzas sobre el cartílago y mejoran la estabilidad articular.
•Ejercicio aeróbico de bajo impacto: La natación, la bicicleta fija y la caminata en terreno plano mejoran la condición cardiovascular y la función articular sin sobrecargar el cartílago.
•Terapia manual: Movilizaciones articulares específicas para recuperar rango de movimiento, reducir la rigidez y aliviar el dolor.
•Electroterapia: TENS, ultrasonido e iontoforesis para modular el dolor y reducir la inflamación articular.
•Hidroterapia: El trabajo en agua caliente reduce la carga articular y permite ejercitar con menor dolor, especialmente en fases de reagudización o en pacientes con sobrepeso.
•Entrenamiento propioceptivo y de equilibrio: Mejora la estabilidad articular, reduce el riesgo de caídas y reentrena los mecanismos de protección articular.
•Corrección del alineamiento y la marcha: Análisis y corrección de los patrones de marcha alterados para distribuir las cargas de forma más equitativa sobre la articulación.
•Educación al paciente: Enseñanza de cómo realizar las actividades cotidianas respetando la articulación, cómo adaptar el hogar y cómo mantener los logros del tratamiento a largo plazo.
Estrategias de cuidado y ejercicios.
•Control del peso: Es la medida con mayor impacto comprobado en la evolución de la artrosis de cadera y rodilla. Reducir el peso corporal disminuye la carga articular y el dolor.
•Actividad física regular: El movimiento es medicamento: mantener la articulación activa nutre el cartílago y fortalece los músculos que la protegen. Evitar el sedentarismo es fundamental.
•Calor local: Aplicar calor antes de la actividad física o la kinesiología ayuda a reducir la rigidez y preparar los tejidos para el movimiento.
•Frío local: El frío es útil tras el ejercicio o ante episodios inflamatorios para reducir el dolor y la hinchazón.
•Bastón o ayuda técnica: En casos de dolor intenso al caminar, el uso de bastón en el lado contralateral a la articulación afectada reduce la carga y mejora la marcha.
•Medicación: El médico puede indicar analgésicos, antiinflamatorios, condroprotectores o infiltraciones según la gravedad y la fase de la enfermedad.
•Cirugía: En casos avanzados con deterioro severo del cartílago y pérdida importante de la calidad de vida, puede indicarse el reemplazo articular (prótesis de cadera o rodilla). La kinesiología es esencial en la recuperación postoperatoria.
Breve resumen.
•No esperes a tener mucho dolor para consultar: cuanto antes se inicia el tratamiento, mejor es el pronóstico.
•Mantenete activo dentro de tus posibilidades: el reposo prolongado empeora la artrosis, no la mejora.
•Si tenés sobrepeso, cada kilo que bajás representa hasta cuatro kilos menos de carga sobre tus rodillas.
•Elegí calzado con buena amortiguación y evitá los tacones altos, que aumentan la presión sobre la rodilla.
•Las sillas y el inodoro a la altura adecuada facilitan los movimientos y reducen el estrés articular.
•La artrosis no tiene cura, pero con tratamiento es posible vivir con mínimo dolor y máxima funcionalidad.
Muy Importante:
Ante la menor duda, inquietud o síntoma, consulte siempre a su médico de cabecera o a un profesional de la salud. Antes de iniciar cualquier tipo de tratamiento, ejercicio o toma de medicación es indispensable que cuente con el asesoramiento profesional y los estudios correspondientes.
El contenido de las notas que difundimos es de temas genéricos y a modo de divulgación científica y prevención.